Descubriendo a Aldo Codoni.
Christian Parra-Duhalde
Si algo caracteriza en esencia al diseñador gráfico esto es la multiplicidad de su mirada, su capacidad de extraer del mundo material, en sus más diversas manifestaciones, renovadas fórmulas de apreciarlo, entenderlo y asimilarlo a la vida cotidiana. Relación con la realidad que en ocasiones trasciende como estilo de vida.
Como generador de propuestas visuales publicitarias, el profesional suizo Aldo P. Codoni-Lee ha diseñado etiquetas de marcas vinícolas, proyectado la imagen de instituciones bancarias y de empresas suntuarias, ha dirigido el catálogo de la feria de arte contemporáneo Art Basel en distintas ocasiones y ha comisariado exposiciones de arquitectura interior, entre otras muchas facetas del mundo del diseño dejando tras sí un currículo pródigo en la variedad de experiencias y objetivos profesionales acometidos.
Tras tres décadas de infatigable producción desde su estudio gráfico en Basilea, Codoni se instala en 1997 en el Valle di Muggio, Ticino, a 40 minutos de Lugano, para iniciar una nueva aventura existencial y creativa basada en el modo de vida rural exento de las necesidades del mercado, el coleccionismo heterogéneo y su difusión pública, y la práctica del arte como expresión existencial. Es así, que siguiendo la estela de su tía Gisella Magdalena Codoni en su pasión coleccionista, da forma al actual Museo privato della civiltá contadina e arti decorative cobijado en un edificio del año 1600 y constituido por un amplio repertorio de apartados expositivos de orientación etnológica, sociológica y artística identificados en su variopinto origen como
mixage di tutto il mondo- entre los que se incluyen: testimonios del mundo agrícola, instrumentos musicales, imaginería religiosa, documentación fotográfica, mobiliario de época, cerámica y pintura, de acuerdo a la multiplicidad de intereses de su creador. Una multiplicidad que, finalmente en su tercera faceta existencial, es fielmente expresada y potenciada hasta el apasionamiento en su trabajo plástico de collages y assamblages en cuanto unión, mixtura y asociación gráfica y objetual de contenidos de libre, vehemente y honesta factura como expresión vitalista, exaltación de la vida misma en su diversidad.
Y he aquí que la singular historia de Aldo Codoni cobra un nuevo interés. Fue su inspirada familiar coleccionista quien le comentó, en su momento, de la posible existencia de antepasados valencianos, idea que, tras años, cobraría nueva fuerza con el hallazgo en la vieja casa -hoy museo- de una pequeña pintura datada en 1857 en Valencia, y cuyo protagonista es identificado como Natale Codoni, personaje que podría ser Nadal Codoni, uno de los propietarios de la Imprenta Hermanos Codoni, situada durante siete años en la Calle Calabazas de la ciudad antes de que los hermanos emigrasen a Granada donde se les pierde el rastro.
Estas circunstancias, sumadas al conocimiento -y descubrimiento- de nuestro protagonista por su compatriota Ursula Kessler-Battaglia, directora de la galería Kessler-Battaglia del Pasaje Giner de Valencia, han redundado en la próxima visita a la ciudad, el 5 de mayo próximo, de Aldo P. Codoni-Lee para presentar en esta galería su expresivo, múltiple y vitalista trabajo plástico bajo el clarificador título de Amor Omnia Vincit, que identifica el espíritu que le anima impetuoso; ocasión en la que el autor quizás buscará las miradas de sus parientes valencianos. Por de pronto, su testimonio existencial polifacético ha sido documentado por el videocreador buñolense Vicente O. Sausor en Conversaciones con Aldino, una crónica de una expansiva manera de entender la vida que pronto Valencia podrá contrastar.
I love Aldo’s work!! Fantastic.